Para controlar la ansiedad y los ataques de pánico, debemos saber la importancia de volver al presente, comprender cómo funciona el cerebro ante la amenaza y aprender a desactivar la respuesta de alerta.
Algunos consejos:
- Volver al presente: El mejor antídoto para la ansiedad es centrar la atención en el momento presente. La ansiedad a menudo se dispara por la preocupación por el futuro. Un ejercicio simple es enumerar en voz alta los objetos de la habitación para anclarte en la realidad y dejar de pensar en lo que podría suceder.
- Comprender la respuesta biológica: Entiende que la ansiedad es una respuesta de protección biológica, un mecanismo de alarma que prepara al cuerpo para luchar o huir ante una amenaza. En el mundo moderno, el cerebro a menudo activa esta respuesta ante peligros psicológicos (como el estrés laboral), inundando el cuerpo de cortisol de forma crónica.
- Gestionar el cortisol: La vida moderna a menudo nos mantiene “intoxicados de cortisol”, la hormona del estrés. Es crucial aprender a relajar el cuerpo para que el cerebro reciba la señal de que está a salvo. El cuerpo necesita evidencia física de seguridad para calmarse, y no basta con solo decirse “todo está bien”.
- Reinterpretar las situaciones: La forma en que percibes las cosas influye directamente en tu ansiedad. Aprende a cuestionar las interpretaciones catastróficas y reinterpretar las situaciones de forma más equilibrada y realista.
- Ejercicios prácticos:
- Respiración: Una respiración profunda y controlada ayuda a calmar el sistema nervioso.
- Cerrar los ojos: Evita la sobreestimulación visual durante un momento de pánico.
- Mindfulness: Practicar la atención plena ayuda a mantener la mente en el presente.
- Relajación muscular: Concentrarse en relajar los músculos tensos puede enviar una señal de calma al cerebro.
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